JAIM / Vidas
Ficha técnica
- Técnica
- Exvotos metálicos montados.
- Materiales
- Terciopelo sobre bastidor de madera.
- Dimensiones
- 100 cm × 150 cm
- Año
- 2025
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
Interpretación artística: la vida es un milagro que late con intensidad, simbolizado por el color rojo que alude a la sangre y el vino, que rememoran los sacrificios y las fiestas en que se bendice con profunda alegría y solemnidad, reflejando la esencia misma de la fe judía. En contraste con la iconografía católica que despliega un tapiz de “milagros”, reliquias populares comunes en los lienzos de las iglesias, como testimonio de la intervención divina y la misericordia del Creador que se manifiesta en la vida del creyente. Sucesos extraordinarios, atribuidos a la causalidad divina más que a la casualidad natural, y que atestiguan la disposición de Dios para manifestar su presencia en la vida del ser humano para aliviar su dolor, tal como predicó Jesús. Para el católico, los milagros son destellos de fe que manifiestan el poder divino y trascienden la explicación científica. Esta pieza elaborada sobre terciopelo rojo, sigue la tradición popular religiosa de los “milagros” de latón que se colocan como testimonio de las plegarias y pedidos materializados, a manera de agradecimiento por la intervención divina. Entre estos iconos populares, están los “sagrados corazones de Jesús”, símbolos palpitantes de la misericordia divina en los que aviva la compasión infinita del Eterno.
Análisis iconográfico e iconológico: la palabra hebrea “jaim” [םייח (vidas)] gramaticalmente es plural (literalmente significa “vidas”), ya que contiene la palabra hebrea “jai”[יח (vida o vivir)]. En la tradición judía es la palabra con la que se expresa regocijo durante el brindis ceremonial para consagrar las fiestas religiosas y civiles “Lejaim” (םייחל) que, aunque se traduce como “a la vida”, pues se expresa en plural, puede entenderse como una alusión simbólica que se refiere a los dos planos de existencia del ser humano; uno que es el material, corpóreo y terrenal, y el otro plano de existencia que es etéreo, inmaterial y trascendente, significando también que las “vidas” o las dos naturalezas que posee el hombre están interconectadas y no separadas, ya que tanto materia como espíritu, aunque ilusoriamente parecen separadas, en realidad conforman una unidad temporalmente indisociable, que es mucho más compleja y que conforma la intricada trama de la existencia humana.