KYRIE ELEISON / Señor, sana lo que duele
Ficha técnica
- Técnica
- Aplicaciones en diferentes materiales.
- Materiales
- Cerámica, hilo de cobre e hilo de metal.
- Año
- 2026
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
Interpretación artística: los apóstoles, representados aquí con sus atributos iconográficos distintivos, que evocan a aquellos que fueron llamados no por su perfección, sino por su disponibilidad, asumiendo y sanando su fragilidad, guiados por el Maestro hacia el camino de la santidad, pero respetando su libertad. Sin embargo, entre las figuras de los apóstoles se nota una ausencia que pesa: Judas Iscariote (el traidor), que no muestra su rostro porque ha elegido la sombra; apartándose del camino de la verdad, encarnando el drama de quien estuvo cerca de la fuente y decidió alejarse. El “Kyrie Eleison” es invocación que expresa una profunda súplica de misericordia. Simbólicamente la misericordia está relacionada con el aceite de oliva, que tradicionalmente se usa para la unción con la intención de consagrar, sanar o bendecir. La obra propone la contemplación del “Kyrie Eleison” como posibilidad de encuentro (a veces rechazada) entre la herida humana y el amor divino que unge, sana y transforma, pero no se impone. Aunque la oferta de misericordia divina se mantiene, es el corazón quien debe decir si permanece en la luz o se retira a la sombra. La obra señala este gesto de confianza del ser humano que se sabe imperfecto y herido, con necesidad de misericordia incondicional que restaure. La súplica no busca la absolución abstracta, sino la sanación auténtica, que es interior y silenciosa. No es el desacato del acusado ante el juez, sino la expresión de la dolencia del enfermo ante su médico.
Análisis iconográfico e iconológico: etimológicamente “Kýrie” [Κύριε] es la forma vocativa de kýrios (Señor), y “Eléison” [ἐλέησον] es la forma imperativa del verbo griego “eleéo” (compasión o piedad). La expresión “Kyrie eleison” ya existía antes del cristianismo. Flavio Arriano (s. II) documenta que los griegos paganos utilizaban esta fórmula como súplica a sus dioses. Al parecer esta forma lingüística en griego fue adoptada por las comunidades judías de habla griega y aparece en la traducción griega del Antiguo Testamento (Septuaginta) y en los Evangelios (Mt. 15:22). En la tradición cristiana el Tetragrámaton (YHVH [יהוה]) no se transliteró directamente al griego en las escrituras. En su lugar, al trasladar al griego (Septuaginta), los traductores utilizaron el término Kyrios ([Κύριος]"Señor"). Esta sustitución se convirtió en la base de la famosa súplica litúrgica “Kyrie eleison” que se utilizaba a manera del nombre impronunciable de Dios (Tetragrámaton [YHVH]), dándole un profundo sentido divino. Es una de las oraciones más antiguas del cristianismo y la única expresión en griego conservada en la Misa tradicional en latín. Antes del siglo III, el griego era la lengua principal de la Iglesia en Roma y la liturgia era en griego, donde el “Kyrie” se convirtió en una letanía cantada por la congregación para responder las peticiones del diácono. Alrededor del siglo IV, el latín sustituyó al griego en la liturgia romana, pero la tradición del “Kyrie” se mantuvo en su idioma original y la letanía se estructuró de forma trinitaria repetida alternativamente con el “(Christe eleison 9 veces en total)”, que integran el acto penitencial que abre la Eucaristía.