MAYIM (aguas) / El llamado
Ficha técnica
- Técnica
- Tejido en hilo de cobre
- Materiales
- Cerámica
- Año
- 2026
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
Interpretación artística: la red suspendida y los peces evocan el bautismo, la pesca milagrosa y el llamado de los discípulos. Ya no pertenece al mar, se transforma en símbolo del llamado espiritual, deja entonces de ser instrumento de captura y se transforma en una metáfora de encuentro: una trama invisible que sostiene, reúne y conduce. Debajo de ella, los peces en cerámica reposan como cuerpos silenciosos, fragmentos de memoria y representación de la vida sumergida. La obra parte del significado de “Mayim” (aguas) en hebreo, que se comprende no solo como un elemento físico, sino como un medio de transformación, purificación y regreso al origen. El hilo de cobre, vinculado a la tierra, funciona como un conductor simbólico entre lo terrenal y lo celestial. Los nudos, aunque imperfectos y a veces frágiles, aluden a la vinculación con la comunidad. Los peces no solo representan la pesca milagrosa, sino a quienes fueron encontrados y transformados, ya que el pescador de hombres, al llamar a sus discípulos, utilizó la red como metáfora de la tarea misionera.
Análisis iconográfico e iconológico: en los rollos del Mar Muerto se menciona a la Tevila (inmersión), no únicamente como un medio técnico para alcanzar la purificación por haber estado en contacto con alguna cosa definida como no pura por la Torah, sino que se enfatiza que, para lograr una auténtica pureza espiritual, esto solamente se podrá adquirir si previo a la inmersión en la Mikve (colección), la persona realiza una profunda introspección y arrepentimiento de sus acciones incorrectas que le permitan alcanzar el equilibrio espiritual. El recinto (baño) donde se realiza la inmersión ritual (tevilá) se llama “mikve”. La palabra “mikve” proviene de la raíz semítica (ה -ו- ק -מ [m-q-w-h]) que significa “recoger” o “colectar”. En la Torah el vocablo se utiliza en el sentido de “colección”, como por ejemplo en la cita (םימה והקמ [miqwêh hammayim] “colección de aguas”) que encontramos en el texto bíblico (Gén.1, 10 y Éx.7, 19 y en Lev.11, 36). En la tradición judía, el agua representa renovación espiritual, ya que a nivel simbólico el acto de inmersión marca el paso de la no pureza a la pureza espiritual mediante la acción ritual del baño. El bautismo cristiano tiene su origen en la antigua tradición del baño ritual judío, donde se realizaban ritos de purificación que requerían que la persona se sumergiera en agua. El texto del Nuevo Testamento menciona algunos de los primeros bautismos realizados en el cristianismo primitivo; en (Hch.2, 38) se narra que el apóstol Pedro, durante el día de Pentecostés, estuvo predicando a las multitudes para que “se arrepientan y se bauticen para la remisión (perdón) de los pecados”. Hay otras menciones con respecto a la práctica del bautismo en el texto de Hechos de los apóstoles, que describe a los primeros apóstoles bautizando, a partir de la fórmula que Juan plantea asociando el bautismo a la contrición (Mt. 3, 1-16; Mc. 1, 2-8; Lc. 3, 1-18; Jn. 1, 31).