SHABAT / El descanso, la reflexión
Ficha técnica
- Técnica
- Impresión digital sobre tela
- Materiales
- 7 piezas
- Dimensiones
- 120 cm × 100 cm
- Año
- 2025
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
Descripción artística: en esta obra represento los siete días de la Creación, de acuerdo con el relato bíblico, desde el primer día hasta el séptimo, día del descanso, a través de un lenguaje visual abstracto y sintético. Cada día es figurado con una expresión que he denominado pictograma, y tiene un carácter místico donde relaciono la escritura con la imagen en su carácter sagrado, y que he desarrollado a lo largo de mi práctica artística. A través de este lenguaje simbólico, busco transmitir la esencia y energía espirituales de cada día de la Creación, invitando al espectador a meditar sobre su conexión con lo divino. Shabat es una palabra en hebreo que se traduce como “descanso” o “cesamiento”. En la tradición judía, el sábado es el centro del conteo semanal, porque en él se consagra el tiempo (movimiento), mediante el descanso (reposo), pues es el cese (no tiempo) que adquiere sentido el movimiento del resto de la semana. Es por eso que el sábado es considerado como sagrado (separado), porque solo en la medida de que este día sea dedicado al descanso y la reflexión de lo que ha sido creado durante el periodo semanal, es posible su valoración. Así como el silencio le da sentido al sonido, sin detenimiento no se logra apreciar tanto lo realizado como lo recibido en la semana. En el judaísmo los días comienzan con la puesta de sol, el Shabat se celebra desde la puesta de sol del viernes hasta la salida de las primeras tres estrellas del sábado por la noche. Mi pieza intenta recordarnos que el tiempo posee un carácter sagrado porque no es el ser humano quien lo define, sino que es el tiempo quien nos define, porque delimita nuestra existencia y no somos sus dueños, sino solamente podemos decidir qué hacer con él, y esta es una decisión personal; ya sea si consideramos al tiempo como un mero fenómeno físico y material limitado, o verlo como un acontecimiento que nos conecta con nuestro carácter espiritual e imperecedero a cada instante.
Análisis iconográfico e iconológico: [תבָשַׁ] “Shabat” proviene del verbo [תוֹבּשְׁלִ] “lishbot”, que literalmente es cesar, detenerse, descansar o poner fin a una labor. El concepto filológico implica no solo la ausencia de actividad física, sino la culminación o logro de un estado de plenitud, donde hay separación de la rutina laboral para conectarse con lo espiritual. En la tradición judía, se refiere al día sagrado de descanso, celebrado desde la puesta de sol del viernes hasta el anochecer del sábado. A diferencia de otras civilizaciones antiguas del Cercano Oriente, que basaban sus calendarios en las fases lunares o los astros, los israelitas introdujeron un ciclo de siete días completamente independiente de la naturaleza. Históricamente, el “Shabat” transformó la vida social, porque en el mundo antiguo, el descanso era exclusivo de la realeza e implicaba la esclavitud o servidumbre de otros. El Shabat instituyó por primera vez el derecho universal al descanso tanto para amos, sirvientes y animales por igual. En las Sagradas Escrituras (Tanaj), el Shabat es central porque se fundamenta en dos motivos principales: creación y redención. Las bases del séptimo día como tiempo bendecido y separado se encuentran en la narración de los orígenes del mundo (Gén. 2:1-3), y es fundamento del cuarto mandamiento en la Ley Mosaica: una basada en Éx. 20:8-10 y otra en Deuteronomio, donde se vincula directamente con la liberación histórica de la esclavitud en Egipto (Deut. 5:12-15). Los profetas enfatizaron que Shabat no era un simple ritual, sino la fuente del deleite espiritual para lograr la completitud humana. Los primeros cristianos, que eran judíos, celebraron Shabat, pero cuando el cristianismo se expandió a Roma, cambió al domingo. Los musulmanes, influenciados por judíos y cristianos, optaron por guardar el día viernes como descanso, por razones que aún se debaten.