MITZVA / Conexión
Ficha técnica
- Técnica
- Botellas de vidrio rellenas
- Materiales
- Resina epoxica y sacramentales sobre barras de acrílico
- Dimensiones
- 23 cm × 80 cm × 55 cm (prof.)
- Año
- 2024
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
Interpretación artística: en esta pieza muestro sacramentales como: reliquias, botellas de aceite y escapularios contenidos en frascos de acrílico dispuestos de forma de escalonada para representar el constante ascenso y descenso espiritual del individuo que simbólicamente intenta construir un puente entre lo humano y lo divino, permitiéndonos acercarnos a la santidad y la unicidad con Dios. Los sacramentales son signos sagrados o rituales instituidos por la Iglesia Católica (no directamente por Jesús), que se emplean como señales que ayudan en la preparación de la santificación de las personas, y la bendición de objetos o situaciones. Entre ellos se encuentra el agua bendita, que se usa como un medio para bendecir a las personas u objetos y preservarlos de la influencia del mal; la utilización de medallas o escapularios, que sirven como recordatorios de la fe y como signos de petición de bendición y resguardo divino. Existen otros como: velas, imágenes, aceites y sales exorcizadas. Estos gestos rituales poseen un sentido más profundo, que consiste en recordar la constante presencia de Dios en la vida de la persona, y como solicitud de su bendición y protección; también sirven como expresión para fortalecer tanto la fe como la devoción de la persona, pudiendo servirse de ellos con el propósito de establecer un lazo más estrecho con la divinidad y lograr una conexión personal con el Creador.
Análisis iconográfico e iconológico: [הוצמ] “Mitzvá” sing. [הווצמ] “mitzvot” pl. es un concepto central en el judaísmo, normalmente se traduce como “mandamiento” y proviene de la raíz hebrea [הוצ] “tzaváh” (ordenanza, encomienda o precepto), lo cual se entiende como un precepto divino dentro del judaísmo. En su acepción cotidiana también se usa como sinónimo de “buena acción”, pero posee un sentido mucho más profundo; no solo se trata de cumplir una regla o realizar un acto de bien, su propósito trascendente es crear un vínculo espiritual que conecte al individuo con su Creador y la comunidad a un nivel mucho más excelso. Según la tradición hebraica, el Creador entregó un conjunto de 613 “mitzvot” al pueblo judío en el Monte Sinaí. De acuerdo con el Talmud, estos se clasifican en dos grupos por su tipo y se encuentran contenidos en la Torah (Pentateuco). Primer grupo: 248 preceptos activos (acciones que se deben realizar). Segundo grupo: 365 preceptos restrictivos (prohibiciones). De acuerdo con la interpretación cabalística los 248 mandamientos activos se corresponden con los 248 órganos, huesos y articulaciones y los 365 mandamientos restrictivos se corresponden a los 365 tendones, ligamentos y vasos sanguíneos del cuerpo humano. Relacionado con la interpretación mística del texto, cuando una persona efectúa una “mitzva” también incide en la revitalización y nutrición espiritual que sostiene a ese órgano o miembro específico del cuerpo. En la tradición judía el número 12 simboliza completitud, orden divino y la totalidad del pueblo de Israel, representado por la unión de las 12 tribus que surgen de los descendientes de los hijos del patriarca Yacob (Israel), las cuales sostienen la estructura comunitaria, espiritual y cosmológica del judaísmo. El cristianismo antiguo adoptó y resignificó estos símbolos, bajo la visión teológica paulina y la patrística cristiana, que transformaron el simbolismo étnico del judaísmo en una visión universal, representada por la figura de los 12 apóstoles. Este paradigma teológico retomó la simbología y promesas de la tradición profética de las 12 tribus de Israel y las reinterpretó de manera alegórica y escatológica, dando origen a la teología del reemplazo (supersesionismo); actualmente el cristianismo ha adoptado un modelo teológico mucho más moderado a partir del Concilio Vaticano II, que ha permitido establecer un diálogo interreligioso importante.