CONSAGRACIÓN / Devoción y culto
Ficha técnica
- Técnica
- Esgrafiado en espejo
- Materiales
- marco de resina dorado
- Dimensiones
- 39 cm × 28 cm × 5 cm (prof.)
- Año
- 2025
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
Descripción artística: la obra está conformada por un espejo esgrafiado con instalación lumínica y con un enmarcado, que recuerda cómo se enmarcan las obras en las iglesias; la idea es que el espectador pueda ver su reflejo sobre el esgrafiado con luz de las dos imágenes de los corazones entrelazados que se integran con el reflejo, compenetrando al asistente en una imagen donde su reflejo se funde con estos dos corazones para recordar que la verdadera unión es espiritual. A esta pieza la he titulado “La consagración”, y la relaciono con la práctica devocional de los sagrados corazones de Jesús y María, como un ejercicio contemplativo que puede enriquecer nuestra vida espiritual, para proporcionarnos un estado de introspección personal que nos ayude a encontrar guía y protección en el camino, ya que al compenetrarnos con su simbolismo podemos llegar a encontrar paz, consuelo y fuerza. Los sagrados corazones de Jesús y María son dos símbolos importantes en la tradición católica, y representan la fuente de amor y devoción que emana de la fe cristiana y pueden profundizar su relación con Dios y con los demás, encontrando la inspiración para una vida dedicada al servicio y el amor dirigidos hacia Dios y el prójimo.
Análisis iconográfico e iconológico: la actual devoción del Sagrado Corazón de Jesús tiene su origen en las apariciones místicas de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque en Paray-le-Monial, Francia, en el siglo XVII, y promovidas por la Compañía de Jesús (jesuitas) que buscaban contrarrestar al jansenismo (corriente teológica que enfatizaba la severidad y el castigo divino), para recordar el humanismo, amor, misericordia y perdón divinos encarnados en la figura de Cristo. El Inmaculado Corazón de María, históricamente es un derivado complementario al de Jesús, que fue popularizado por Juan Eudes en el siglo XVII y se consolidó en el siglo XX, especialmente a raíz de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. La iconografía del Sagrado Corazón de Jesús se representa como un corazón humano anatómico, generalmente en el centro del pecho de Cristo. Está coronado por una cruz y rodeado por una corona de espinas. Posee una herida o llaga abierta de la que emanan rayos de luz, sangre y agua. Significado del corazón y las llamas: representan el amor divino infinito que irradia hacia la humanidad. La corona de espinas: simboliza el sacrificio, signo de humillación y sufrimiento durante la Pasión, figura del dolor causado por los pecados. La cruz: símbolo de redención y el sacrificio máximo por la salvación humana. La herida (agua y sangre): recuerda el costado traspasado de la crucifixión; el agua, signo del bautismo y la sangre, la eucaristía. El Inmaculado Corazón de María a menudo es representado de forma paralela al de Jesús, pero se distingue por estar coronado por un círculo o una guirnalda de rosas blancas (o lirios). A veces se encuentra atravesado por una espada y rodeado de llamas. Significado simbólico: las rosas blancas, signo de pureza y gracia; la espada representa dolor y sufrimiento de María por el padecimiento de su Jesús, en alusión directa al anuncio del anciano Simeón (una espada atravesaría su corazón); y las llamas, al igual que en el Sagrado Corazón de Jesús, simbolizan el amor y la compasión de una madre.