OLAMOT / Reparación
Ficha técnica
- Técnica
- Instalación lumínica
- Materiales
- Hilo de acrílico, cristal y rosarios de cristal
- Dimensiones
- 240 cm × 50 cm
- Año
- 2024
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
OLAMOT
Descripción artística: esta pieza está elaborada con rosarios suspendidos con hilos de nylon integrados a una estructura lumínica que simboliza la práctica de la oración como una acción relevante en la vida del creyente. Según la tradición de la orden dominica, la Virgen María se apareció ante Santo Domingo pidiéndole que difundiera el uso del rosario entre los devotos. Desde la perspectiva del catolicismo, el rosario es una poderosa herramienta espiritual, ya que, al rezarlo, es posible liberar a las almas que se encuentran en el purgatorio para conducirlas hacia la luz. Debido a esto, en mi pieza realicé una forma espiral con las cuentas de los rosarios en miniatura que ascienden o descienden dependiendo de cómo se les vea, y que representa el tránsito espiritual, mientras que la iluminación de la pieza alude a la importancia de la sinceridad de nuestras intenciones y acciones que son las que determinan la pureza del corazón y, por lo tanto, nuestro grado de cercanía o lejanía con la luz. La oración es como un puente que nos comunica con el mundo trascendente, pero para que las oraciones sean efectivas y cumplan su objetivo, se debe tener un corazón puro que permita alcanzar un mayor nivel de compenetración con el Creador.
Análisis iconográfico e iconológico: la palabra [םוֹלָע] “Olam” en hebreo se traduce como mundo y deriva del verbo y raíz hebrea [םלע] “alam”, y significa esconder u ocultar a la vista; alude al mundo invisible [םינוילע תומלוע] “Olamot Elionim” (mundos superiores), concepto místico judío que describe los niveles elevados de la realidad que sostienen el universo material. En la tradición mística hebrea la creación del mundo es explicada a través de un proceso de emanación gradual de la fuerza divina. Según esto, las acciones humanas —como el estudio u oración— pueden influir en estos planos ulteriores. La palabra rosario, del latín “rosarium”, significa rosadela o vergel de rosas; su interpretación simbólica es una analogía del rezo como forma de florecimiento o coronación espiritual, por eso algunos la traducen como “corona de rosas”. El rosario no surgió abruptamente, es producto de una evolución que inicia con la sustitución del Salterio (Libro de Salmos) alrededor de los siglos VIII y IX, cuando los monjes rezaban los 150 salmos diariamente. Pero los laicos, en su mayoría analfabetos, no podían leerlos y comenzaron a sustituirlos por 150 Paternóster. Hacia los siglos XII y XIII, la orden cisterciense decía 150 veces las salutaciones angélicas (predecesor de la primera mitad del Ave María), creando el “Salterio de la Virgen”. Después se formaron 2 salterios más con 150 alabanzas a Jesús y 150 alabanzas a María. La división del rosario se atribuye a Heinrich Eger, monje cartujo de Köln, cerca del año 1365, que combinó los 4 salterios en 15 decenas de Avemarías, separadas por un Pater Noster al inicio. En 1569, el Papa Pío V, en la bula “Consueverunt” estableció la meditación de un hecho de la vida de Jesús o María en 3 grupos (gozosos, dolorosos y gloriosos) para cada decena, creando el rosario de 15 misterios. La práctica devocional actual del rosario completo consta de 20 misterios, divididos en 4 secuencias de 5 misterios, en que se repiten: un Padrenuestro, 10 Avemarías y un Gloria, mientras se meditan los misterios de la vida de Jesús y María. La costumbre de usar nudos de cordones o cuentas para llevar el conteo del rezo o los mantras meditativos es antiquísima y proviene de los pueblos del lejano y medio Oriente en India, China, Japón y el mundo islámico. En el catolicismo su uso surge en los monasterios medievales, cerca del siglo XII, cuando los monjes usaban cuentas de madera o piedra para contabilizar los rezos que decían.