OR / Luz y almas
Ficha técnica
- Técnica
- Vidrio reflejante e instalación lumínica
- Materiales
- Velas sintéticas (3 piezas)
- Dimensiones
- 30 cm × 25 cm × 30 cm (prof.)
- Año
- 2025
- Disponibilidad
- ✓ Disponible
Acerca de esta obra
Descripción artística: en esta pieza, realizada con tres lámparas en forma de velas de cera, contenida dentro de una caja de luz con un espejo infinito que provoca el efecto óptico donde las reflexiones parecen alejarse en la distancia, he intentado capturar la esencia de todos los seres humanos que tienen la noble misión de reflejar su luz, que es parte de la imagen y semejanza con lo divino, y que se manifiesta en la forma en que cada ser que busca cumplir con su propósito de vida para iluminar al mundo. “Or” es una palabra que se refiere a la irradiación del poder divino, lo cual tiene un significado profundo, porque esta luz divina que emana de Dios no solamente es fuente creadora de vida, sino que su resplandor llena todo el universo para iluminar y guiar a cada ser humano para hallar el sentido y propósito de su existencia. Mi interpretación personal consiste en que los reflejos del espejo infinito del fondo de la pieza, que parece inconmensurable como el número de almas que aguardan en el purgatorio con infinito deseo de purificación, buscan el reflejo de la luz infinita del amor divino para alcanzar la perfección de la santidad.
Análisis iconográfico e iconológico: la palabra hebrea [רוֹא] “Or” significa luz. Pero desde la perspectiva de la cosmología del misticismo judío no es la luz física, sino la emanación primordial de la energía infinita de la creación que fluye desde el Creador [סףס ןיא רוֹא] “Ohr Ein Sof” (Luz Infinita).
En la tradición cabalística, “Or” se refiere al resplandor de la presencia divina, un concepto que ha inspirado a muchos a buscar esa conexión con su Creador y que está ligado a otro concepto sumamente importante [םיהִלֹאֱ םלֶצֶ] “Tzelem Elohim”, expresión hebrea que se traduce como “imagen de Dios”, concepto central del pensamiento judío que se desprende del texto bíblico (Gn.1:27), y que establece que todos los seres humanos poseen un valor sagrado e inherente igual que una dignidad compartida. Maimónides —rabino, médico y filósofo sefaradí del siglo XII— explica que esta “imagen divina” no se refiere a una semejanza física o corporal, ya que la divinidad es incorpórea, sino a la capacidad intelectual, espiritual y moral del ser humano. El vínculo entre ambos conceptos “Or” y ”Tzelem Elohim” conforman la base ética y teológica de la tradición hebrea sobre la cual se fundamentaron filosóficamente las ideas de Baruch Spinoza, que influyeron sobre el principio universal de igualdad, justicia y respeto entre los hombres, integrado en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789), y que dio origen a los derechos humanos, incorporados en la mayoría de las constituciones y códigos legales de los Estados modernos.